sábado, 19 de junio de 2010

ANECDOTAS MEDICAS

Mis experiencias médicas se reportan a la época de estudiante. En 1967 comencé a estudiar medicina y en 1968 inicié el practicantado en Maternidad Provincial y en el Hospital Córdoba, en la primera ingresé a Hemoterapia y en el Cba. haciendo los Electrocardiogramas en una cátedra. La experiencia en Maternidad fué hermosa. De hemoterapia pasé despues de un año al servicio de anestesia, durante cuatro años y en este transcurso del tiempo también realicé practica en Obstetricia. Por esas casualidades de la vida y en ocasión de un choque corporal casual el destino quiso que me encontrara con el Dr. César Arturo Vigo, Cardiólogo Infantil, quién falleció en el 2006, mis respetos a mi maestro por haberme iniciado en el difícil arte de la cardiología pediátrica y neonatal, de la cuál conservo mi título. Neonatología fué el último servicio durante mi estadía en maternidad, a todo esto ya estábamos en 1976, época en que me recibí, hasta 1978 , año que me preparé para irme a Japón. Anécdotas varias y aquí vemos lo que sentíamos varios, casi todos mis compañeros de maternidad, VOCACION. Recuerdo que en una oportunidad llegó una embarazada con un accidente de Baudelocque, es decir, perdiendo importantes cantidades de sangre (en shock hipovolémico)y cuando nos avisaron, entre que bajamos desde el 2do piso, en donde nos encontrabamos, hasta que el cirujano sacó el niño, no se tardó ni tres minutos debido a la premura del caso. A las dos horas de la cirugía la paciente y el niño estaban sentados en la sala de las cesareádas, en buenas condiciones. La responsabilidad que teníamos, ya fuésemos practicantes , residentes o médicos e incluso las enfermeras , era muy seria, nada de joda, son dos vidas que se pierden. Por eso
en las facultades de medicina se debe hacer una selección estricta de los que entran, cosa que no se hace en estos momentos. Antes tampoco pero a pesar de esto éramos más serios y responsables. Bueno, les contaré otras anécdotas en este año. Por hoy descansemos de la cocina, más vale que compren pastas, ya hechas o para hacerlas. Que les parece unos panzotti, ravioles u otros. Que se diviertan y que no manejen ebrios, por su bien y por la salud de otros. Un día de joda puede significar la cárcel pero lo peor es su conciencia de la cual no se borra nada a menos que hagamos un lavado de cerebro. Mata getsuyoobi (hasta el lunes).
















































































































































, es decir,